Reflexión de primavera

La primavera llega con todo su esplendor a regalarnos alegría.
Todo despliega su mejor color, el sol, las flores por doquier, y los pájaros no paran de
trinar. Se siente la energía del disfrute. Pasó el frío invierno y vuelve la esperanza de días más largos, tibios y luminosos.
Pero para mí, esta primavera en particular trae una energía movilizadora, donde se vienen produciendo muchos cambios desde todo punto de vista: físicos, espirituales y
emocionales.
No siempre son fáciles, ya que traen replanteos, aceptación, aprendizajes y nuevos
comienzos. Trae consigo el ejercicio de pulir nuestra paciencia, hacer un párate,
analizarnos y ver cuál camino elegiremos tomar.
En estos momentos es cuando todo tu ser se renueva. Para unos el proceso será mas
corto y para otros llevará mas tiempo. Pero sin dudas de cada situación que nos toca vivir aprendemos y crecemos.
Por lo tanto bienvenida primavera. ¡Qué se venga con todo!
Reflexión:
“En nuestra fuente somos energía informe y dentro de ese campo vibrante de energía
espiritual es donde mora la intención”

Anne Wyaux

Un nuevo comienzo

En julio de 2019 vivimos una experiencia devastadora. En plena noche se incendió parte de nuestro casco antiguo. Lugar donde se preservaban nuestros principales recuerdos familiares y memoria de los que ya no están con nosotros. El fuego se llevó todo y nos quedamos observando sin poder hacer nada.

A un año del incendio, logramos llevar adelante su reconstrucción dándole una nueva impronta y entendiendo que era hora de dejar el pasado atrás y mirar hacia adelante. Así como el Ave fénix resurgió de las cenizas, se reconstruyó la casa manteniendo su fachada exterior y modernizando su interior. La nueva generación llegó.

A modo de sellar este nuevo comienzo, realizamos un encuentro familiar muy gratificante,  donde nos reencontramos con mucha alegría para compartir la nueva versión de La Paz.

La Paz, con toda su majestuosidad, logró fusionar lo antiguo con lo moderno, y de algún modo se integraron la segunda generación con la tercera y cuarta.

Con un sol de invierno pero brillante y niños correteando por todos los rincones; padres, tíos y abuelos compartimos un momento de charlas y juegos de azar, vivencias que quedarán en el recuerdo de todos. 

Es el comienzo de una nueva era, la de la tercera generación que llega con mucha fuerza para entramar nuevas raíces.

Nuestras raíces

Esta pandemia me hizo sentir y darme cuenta sobre la importancia que tiene volver a nuestras raíces. 

La fuerza, la solidez que nos dan son fundamentales para nuestra existencia. Son la base que sostiene a cada familia.

Las raíces son el equilibrio de nuestro ser, lo que nos mantiene en el centro. Son nuestras referencias. La familia es como las ramas de un árbol, crecemos hacia diferentes direcciones pero las raíces siguen siendo las mismas. Durante esta pandemia me permití hacer un párate y reflexionar sobre los valores que queremos transmitir y dejarle a nuestros hijos y nietos, gran razón de ser de nuestras vidas.

Transmitirles que a la familia debemos aprender a cuidarla y alimentarla, porque es el eje de nuestra estabilidad y fortaleza. Quiero que mis nietos aprendan a disfrutar de las cosas sencillas de la vida, que sepan escuchar al otro. Que aprendan a tolerar y respetar a las personas y a sus mayores.

Quiero que cuiden a la naturaleza y al medio ambiente. La vida está llena de tormentas que producen cambios, pero también nos hacen mas fuertes. Y cuanto más sólidas tengamos las raíces, más rápido podremos salir y ver el sol.

Vivir en el campo

No hace mucho tiempo leí algunos fragmentos sobre la naturaleza en el campo, que despertaron en mi hermosas sensaciones. Quisiera transmitirles esas sensaciones, que por cierto vivo diariamente.


El sentir y descubrir que el tiempo no tiene prisa y que el silencio te habla al oído mientras miro el cielo fundirse con el horizonte, no tiene desperdicio.

Estar rodeada de naturaleza es arte; un arte que va cambiando según el momento del día que la vivamos. Siempre llena de colores y matices. Es un regocijo que alimenta todo mi cuerpo.

Ya hace 22 años que decidí instalarme en el campo con mis 2 hijos menores para acompañar un poco mas a mi padre. Este cambio fue un gran desafío; no solo por la dinámica de vivir en el campo, sino porque comencé a desarrollar más fuertemente el turismo rural, como principal modo de vida.

De alguna forma debíamos salvaguardar un legado del 1860 y la única manera era habitándolo, dándole vida.  Es un establecimiento con un patrimonio de mucha historia que no queríamos perder, y a su vez queríamos compartirla con otros. Forma parte de nuestro Uruguay.

Lentamente fui descubriendo que mis días eran más plenos, llenos de energía y me di cuenta que tenía relación con observar y disfrutar cada día lo que la naturaleza me regalaba. Después de dos décadas viviendo en el campo, estoy cada vez más enamorada de la naturaleza y de esta Paz, deseando que otros la disfruten tanto como yo.

Anne Wyaux

Cuadrados de Nuez

Les dejamos una nueva receta con nuez, esperamos que la disfruten como nosotros.

Ingredientes:

  • Ralladura de 1/2 limón
  • 120 gr. de manteca
  • 2 huevos
  • 350 gr. de nueces molidas
  • Yemas de 3 huevos duros
  • Mermelada de naranja o frutos del bosque
  • 140 gr. de harina
  • 2 pizcas de clavo de olor en polvo
  • 1 cda. de ron
  • 150 gr. de chocolate cobertura
  • 2 pizcas de canela en polvo
  • 120 gr. de azúcar

Preparación:

Precalentar el horno a 200oC

Pisar las yemas, agregar azúcar, manteca, harina y especias.

Trabajar hasta lograr una masa tierna.

Estirar la mitad de la masa, ubicarla sobre una asadera enmantecada y untarla con mermelada, colocar las nueces semi picadas arriba de la mermelada.

Estirar masa restante, colocarla sobre el relleno de la mermelada y nueces y llevar al horno por 15-20 minutos.

Bañar con chocolate cobertura (caliente), marcar ondas con un tenedor y cortar porciones.